miércoles, 29 de octubre de 2008

República Dominicana: El país de los trajes



MANUEL AZCONA

azcona96@hotmail.com

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Nuestra querida Quisqueya, ubicada en la región del Caribe, se ha convertido, no en el país de las maravillas, sino en el país de los trajes, pues alguien de repente se abroga el derecho de elaborar una legislación de carrera administrativa que fija un tope de 55 años para trabajar en una dependencia estatal y /o descentralizada, cuando aquí trabajamos hasta más allá de los 75 años, además, quienes hacen la ley sobrepasan la edad establecida, pero cabe en ella.

En las calles y campos agrícolas siguen trabajando hombres y mujeres de hasta 80 años de edad, cargando sobre sus hombros un fardo de leña, carbón o un saco de arroz de 125 libras, debido a que ningún burócrata, instalado en una oficina pública con aire acondicionado y todas las comodidades de la era globalizada y digital gira su mirada hacia la miserable vida de esos seres humanos que rasgan con sus uñas la tierra para hacerla parir los productos que ellos consumen en las grandes ciudades y rascacielos.

La gente de poder se hace un traje a su medida, olvidando que el verdadero sastre es el pueblo dominicano, aquel que acude a las urnas cada 4 años, aquel que solo tiene el deber y el derecho a pagar impuestos, hasta por aquellos de “quítame esa paja”.

Es decir, aquí “todo se vende y se compra, el practicante y artistas intercambian su divisas”

LOS NUDOS DE LA POBREZA: Artículo que usted puede encontrar en http://tintarebelde.blogspot.com/, subsidiaria de http://www.vozdelnoroeste.net

Los funcionarios tienen su propio traje, cuando llaman a la población a ser paciente a vivir en un país ha oscura, mientras ellos en sus lujosos apartamentos y mansiones tienen aires centrales, las jaulas de sus perros tienen una bombilla las 24 horas del día y de la noche. Mejor seria que una comitiva oficial, con sus deslumbrantes jeepetas de lujos, se desplacen por los depauperados barrios de la capital.

Traje a la medida le corresponde a la Secretaria de Estado de Interior y Policía, cuando tiene la cachaza de llamar a través de espacio pagado en los medios de comunicación a miles de estudiantes universitarios para la conformación de la denominada Policía Auxiliar, a quien le ofertaron un sueldo mensual de 6 mil pesos para su estudios, pero nunca lo recibieron, pues apenas le pagaban 3 mil pesos, sin incluir los descuentos, además dejaron de entregarla la ración alimentaria que solo duró 3 meses por alegada presión de la jefatura de la Policía Nacional al considerar que era un privilegio que no recibían ellos. Sin embargo, para colmo, en la pasada semana reunieron a los 50 miembros que quedaban, pues la mayoría fueron transferidos a la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET), anunciando prácticamente la disolución de ese cuerpo especializado, tras sacar esos jóvenes de las universidades y dejarlo ahora desamparado, sin pagar su ultimo suelto y sin estudio. Si no es así, que lo diga Franklin Almeyda Rancier.

Los corruptos y desfalcadores de los fundos del erario público y hasta los del sector privado también se hacen su traje a la medida, pues viven sin supervisión, pero se protegen con chaleco blindado de su propia conciencia, mientras miles de niños apenas reciben sueros de cerdo y la llamada “mala leche” que suministraban en el desayuno escolar, sin que nadie, incluso, la Ley Divina, haya podido alcanzarlo.

Traje a la medida tienen senadores y diputados que cada vez que ascienden al Poder Legislativo se niegan a presentar su declaración jurada de bienes, es como si fuera, “quien hizo la Ley, hizo la trampa”.

Los médicos han cambiado su viejo traje a la medida “el juramento hipocrático” por el signo de pesos, pues en los hospitales y grandes clínicas se deja morir un paciente si no se hace un depósito o la llamada cuota de recuperación.

Los hacedores de opinión pública, léase periodistas, también se hacen su traje a la medida, cuando por omisión, chantaje, presión o amenaza y hasta por prebendas,


Los chóferes del transporte público se han colocado el traje “dueño de las calles del país”, por lo cual se han envalentonado ante el mismo Gobierno, mientras se burlan de la población alegando que no puede bajar el precio del transporte a pesar de que se están cebando de un subsidio al Gas Licuado de Petróleo (GLP) y Gasolina, a pesar de que ambos carburantes han bajados de precios.

Traje a la medida también tiene los guardias y policías corruptos y narcotraficantes que se repartieron millones de pesos para secuestrar y ejecutar a seis colombianos y un dominicano, tras cargar con 1,200 kilos de cocaína y una suma indeterminada de dólares, mientras los autores intelectuales de la llamada “masacre de Paya” se dan la mejor de su vida en grandes mansiones, villas y fincas campestres, sin que hasta ellos pueda llegar el peso de la Ley que invocan autoridades judiciales.

Un verdadero traje a la medida ha sido la llamada Ley General de la Seguridad Social en Republica Dominicana, pues los magnates banqueros que manejan el sistema amasan grandes sumas de dinero de los afiliados, mientras ningún pobre diablo ha recibido denominada “receta única” y mucho menos los medicamentos, pues solo somos buenos para arrancarnos los chelitos (léase monedas en pesos) ($RD).

Los únicos que en este país de las maravillas nunca se han hecho un traje a la medida han sido los llamados “hijos de Machepa”, es decir, el pueblo dominicano, pues carecen de agua potable, energía, educación, salud, trabajo.

Sin embargo, una “anestesia local” parece tener adormido a ese gran cuerpo humano conformado por más de 9 millones de habitantes, llamado República Dominicana, un país caribeño, “Rico, pobremente administrado”. Pero seguimos siendo una nación, fundada por Duarte Sánchez y Mella, Padres de la Patria, donde recibimos al visitante con una sonrisa en los labios y con nuestros paisajes turísticos y bellas playas.

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